Cómo se usa un refugio libre
Un techo sin guarda se sostiene entre quien llega. Aquí va el compendio de pautas que apoyamos desde Refugios Libres —las mismas que verás en cada ficha— y que la mayoría de entidades de montaña también respeta cuando el abrigo es de todos.
No es una ley ni sustituye la normativa del parque o del valle. Es costumbre de buen uso: llegar, compartir y dejar el sitio listo para quien venga detrás.
Con cuenta ves el detalle de cada ficha y puedes dejar cómo encontraste el refugio.
Las diez pautas
- La plaza no se reserva en un libre. Quien llega y cabe, entra. Si está lleno, se comparte el suelo o se busca otro plan.
- No se echa a quien ya está. El sitio se reparte.
- La basura baja en la mochila. Aquí no hay quien la recoja.
- Deja leña, menaje y mantas como estaban, o mejor.
- Cierra puerta y contraventanas al salir. Un hueco abierto se llena de nieve o de animales.
- El agua del grifo o del arroyo no está garantizada. Llévala o trátala.
- El fuego solo si la ley del lugar lo permite, y nunca dejes brasas.
- Si entra un perro, no ocupa las literas ni deja restos.
- Si algo está roto, no lo fuerces. Cuéntalo en el libro de visitas de la ficha.
- Anota cómo lo encontraste: leña, goteras, acceso, nieve. Quien venga después lo usa.
En cada refugio del mapa encontrarás este mismo decálogo, junto al libro de visitas y —si aplica— la normativa del espacio. Abrir el mapa de refugios · Guía de refugios no guardados.