La Ermita de Sant Martí es un refugio libre no guardado con capacidad para unas 3 personas. Cuenta con un par de cisternas de agua en buen estado, casi transparente, que debe potabilizarse antes de beber; en una de ellas se pueden observar salamandras. Se accede desde el Camí Nou de Sant Jeroni, pasando por el Coll de les Tisores, entre el pico Gorra Frígida y Magdalena Superior. El recorrido incluye un tramo de grimpada donde es recomendable ayudarse de la cuerda instalada en la roca. En 2013 estuvo habitada por una ermitaña durante 9 meses, quien mejoró el refugio y aportó equipamiento como una estufa de leña, lo que todavía se nota en el interior.